STAN LEE MEETS...

 

Stan Lee es un genio con mayúsculas. Así de simple, así de claro. Sin discusión.

Estamos hablando del creador de la Marvel moderna, del hombre detrás de algunos de los personajes de comic más emblemáticos del siglo XX. De la imaginación de Stan Lee salieron Spiderman, Hulk, Los Cuatro Fantásticos, La Patrulla X...

Sé que hay quienes defienden que el auténtico artífice del éxito de estos personajes fue Jack Kirby, pero sinceramente creo que, aunque se trató de un trabajo de equipo, el auténtico artífice del éxito fue Lee. Porque el punto fuerte del bueno de Stan nunca fue su habilidad como guionista (que la tenía, ojo), sino su capacidad para desarrollar cualquier idea y elevarla a la enésima potencia. Daba lo mismo de quien fuera dicha idea. Una vez que pasaba por la febril mente de Stan, inmediatamente pasaba a llevar su personal sello.

Stan Lee miraba lo que hacía DC y lo recreaba en su propio universo, pero humanizando a sus personajes, convirtiéndoles en figuras trágicas con problemas cotidianos (Peter Parker tenía que cuidar de su tía y lograr dinero para el alquiler, La Cosa se enfrentaba al rechazo de la sociedad, Daredevil era ciego...). Si Kirby dibujaba por sorpresa a un nuevo personaje, Estela Plateada, como heraldo de Galactus, Stan Lee, en vez de enfadarse, utilizaba al personaje e incluso le daba una voz única. Recuperaba a viejas glorias como Namor o el Capitán América hasta que parecía que él los hubiera creado.

En resumidas cuentas, Stan Lee es un genuino vendedor. Una persona capaz de vender cubitos de hielo a los propios esquimales. ¡Qué demonios, si incluso logró colarse en un documental sobre Superman (Look up in the sky), que es el icono de la compañía rival de su Marvel de toda la vida!

Por ese motivo, y en señal de respeto, los comics Marvel siempre llevan un “Stan Lee presenta” en su primera página. Y salvo un pequeño inciso en los 90, en los que para ahorrarse unos dólares en Marvel le rescindieron su contrato en exclusiva (y que el gran Stan Lee aprovechó para irse directo a DC para escribir una serie de especiales recreando a los grandes héroes de la compañía junto a algunos de los mejores dibujantes de comics (Jim Lee, John Buscema, Kevin Maguire...) toda su trayectoría ha estado ligada a esta compañía.

Por eso, para celebrar los 65 años de Stan Lee en Marvel, la editorial ha decidido sacar al mercado cinco especiales escritos por el propio Lee (acompañado en el aspecto gráfico por primeras espadas de la compañía) en los que el guionista se convierte en el propio protagonista, al “encontrarse en el mundo real” con cinco de sus creaciones. Un auténtico ejercicio de buen humor en el que el gran Stan demuestra que sabe reírse de sí mismo y que sigue estando en plena forma.

El primer especial, el que abrió el fuego, fue Stan Lee meets Spiderman. En este comic, dibujado por Oliver Coipel, Spiderman visita a Stan Lee en su casa mientras éste se encuentra haciendo unas galletas. El hombre araña le explica que está harto de que todo el mundo le odie, y que está pensando en colgar las redes para siempre. Entonces Stan Lee saca lo mejor de su repertorio para convencerle de que no puede hacer eso. Que un auténtico héroe jamás se rinde, que la gente le necesita y que debe seguir ahí, al pie del cañón, velando por todos ellos. Sus hermosas palabras tienen el efecto deseado, y Spiderman decide seguir adelante con su carrera.

Claro que lo que éste no sabe es que Stan Lee le ha alentado a seguir sólo para no perder el dinero que ingresa en concepto de royalties por Spiderman. Un giro de tuerca realmente genial y que demuestra el sentido del humor del guionista

Aunque para divertido y surrealista, está el Stan Lee meets Doctor Strange, un prodigio de número dibujado por Alan Davis, y que, de todos los especiales, es mi favorito.

Porque el planteamiento no tiene desperdicio. Stan Lee pasa por delante del santuario del Doctor Extraño y decide hacerle una visita. Pero, para su sorpresa, descubre que el buen Doctor ha convertido su casa en un museo dedicado a sus andanzas. ¿El motivo? Que con tantas batallas contra Dormamu y demás enemigos, se le están acumulando las facturas, porque el seguro ya no quiere tener nada que ver con él, y se está quedando en la ruina. Así que esa es su forma de sacar dinero.

La visita termina no sin que antes el Doctor Extraño le pida a Stan Lee que, antes de irse, deje unas monedas en el cesto en señal de gratitud. Más divertido, imposible.

En la misma línea se encuentra el Stan Lee meets Silver Surfer, con Mike Wieringo a los lápices, que comienza de manera explosiva cuando el guionista es secuestrado por Galactus en persona, que le pide que vaya en busca de Estela Plateada. Lee da con el surfero, sólo para descubrir lo insufrible que puede resultar éste con su rebuscada forma de hablar.

Stan Lee intenta mantener una infructuosa conversación con Estela Plateada, que no deja de hablar con frases de filosofía barata y bastante incomprensibles. Al final, de regreso a la guarida de Galactus, Stan Lee comprende finalmente lo que el Devorador de Mundos quiere de él: que haga que Estela hable como un ser humano normal, sin tanta pomposidad. Hilarante.

Igual de hilarante que el Stan Lee meets Doctor Doom, dibujado y coloreado (y de qué forma más espectacular) por el español Pascual Ferry.

La historia está plagada de diálogos que valen su peso en oro. La trama arranca cuando el Doctor Doom llama a su presencia a Stan Lee, para interrogarle sobre por qué el mundo piensa tan mal sobre él, cuando en el fondo no deja de ser un amable dictador (los razonamientos del Doctor Muerte son sencillamente magistrales). Así que le encomienda la misión de hacerle ver al mundo que realmente él es una persona que debe ser admirada.

Pero cuando Stan Lee le explica que no tiene tanto poder, y que lo máximo que consiguió fue hacer el papel del cartero Willie Lumpkin en la película de Los cuatro fantásticos, el Doctor Muerte decide mandarlo de vuelta a casa (“le pegaría un tiro, pero no quiero malgastar una mano”, asegura) ante el enfado de Stan Lee, orgulloso de su pequeño papel.

Por último tenemos el Stan Lee meets The Thing, junto a Lee Weeks en el apartado gráfico, que comienza con coña desde la portada. Porque parodia un clásico número de Los 4 Fantásticos, en el que se ve a La Cosa en la portada, junto a la frase promocional “This Man, this monster”. Pues aquí se repite casi la misma cubiera, pero con una variación en la frase de marras, que ahora queda en “This Stan, this monster”.

El interior tampoco tiene desperdicio. Todo comienza cuando Stan Lee se pierde en la calle Yancy y se topa con La Cosa, al que él ve como la figura más trágica de todo el universo marvel. Tras una serie de desventuras, Stan promete que le escribirá de nuevo para hacerle recuperar su humanidad y que así deje de sufrir, sólo para llevarse el chasco de descubrir que La Cosa no sólo no sufre sino que es muy feliz siendo como es, ya que la gente le admira y se lleva a todas las chicas de calle. Al final Stan sólo puede concluir en que la próxima vez que vaya a someterse a rayos gamma en el espacio, él también quiere estar en la nave.

Hasta aquí la aportación de Stan Lee a estos especiales (sus historias no sobrepasan las 10 páginas). Pero es que, a modo de complemento, también se incluyen historias cortas de grandes nombres de la compañía, que a su manera homenajean a Stan Lee.

Roy Thomas y Scott Kolins centran su historia en un Stan Lee joven, en el ejército, que comienza a inventar personajes, lo que le causa algún que otro problema. Joss Whedon nos presenta una feria intergaláctica en la que todos descubren que tienen dobles en otras dimensiones, excepto Stan Lee, que es único. Jeph Loeb y Ed McGuinness dan una vuelta de tuerca al tema del Doctor Muerte, con una vuelta de tuerca final muy curiosa. Paul Jenkis sigue en sus trece hablando de sí mismo y nos muestra un encuentro con Stan cuando él era niño, en el que Stan le anima a seguir inventando y perfeccionando sus creaciones (y de paso sale El Vigía, que aparece en cualquier cosa que escriba Jenkis. Incluso estoy pensando en releerme su Hellblazer a ver si ahí también lo sacaba...)

Y he dejado para el final la que considero con diferencia la mejor de estas historias de complemento: la de Brian Michael Bendis y Mark Bagley, en la que El hombre imposible regresa a la tierra Marvel sólo para descubrir que todo ha cambiado y que ya nada es lo que era. Así que hace cola para hablar con Stan Lee, que termina explicándole que el cambio es positivo. Pero si por algo será recordada esta historia es por el gag de Gwen Stacy (una cabreada Gwen que no deja de quejarse al Hombre Imposible de que ahora “es la puta del universo marvel sólo por haberse quedado embarazada de un tío que le dobla la edad”, en referencia a la polémica saga de Spiderman Pecados del pasado). Sencillamente magistral.

También hay gags cortos y reimpresiones de números míticos de Stan Lee como guionista, para completar unos números que, sinceramente, creo que les han quedado redondos.

Ahora sólo cabe empezar a especular con qué se les ocurrirá cuando lleguen al 70 aniversario. Estaré esperando con impaciencia nuevas noticias del maestro Stan Lee...

 

Fran Villalba 

 

unar jun